Por Pily Dantes
Una despensa no la despreciamos para nada, porque nos sirve, pero no es suficiente», dijo la líder de las despicadoras en Tampico, Aureliana Núñez, al señalar que lo mejor sería que durante la veda, les dieran la oportunidad de un trabajo temporal, pues son más de 2 mil trabajadoras y la mayoría son jefas de familia, por lo que requieren un apoyo más firme para salir adelante.
«Yo creo que el 80% -son jefas de familia- y de verdad que sí se las ven bien duras, nosotros las apoyamos en lo que podemos pero son tantas que a veces no es suficiente».
Dijo que de momento hay suficiente camarón en las congeladoras por lo que están trabajando mucho, preparándose para la veda mientras que los apoyos federales siguen en suspenso, aunque recordó que alguna ocasión el gobierno estatal les brindó un empleo temporal de alrededor de un mes; las pusieron a barrer calles, chapolear entre otras cosas y eso hicieron.
Indicó que las mujeres que forman parte de las despicadoras, siguen esperanzadas en recibir al menos los 7 mil pesos al año que algunas reciben de la Secretaría de Bienestar, mientras la mayoría opta por el autoempleo para subsistir y cuando cuentan con lo necesario para emprender, lo mismo recorren las calles que los parques, campos deportivos, donde encuentran la oportunidad para realizar su venta de todo tipo de productos, muchos de los cuales, ellas mismas elaboran.
«Ellas hacen postres, venden tortas, aguas en los campos con el calor, tamales, o sea, somos unas guerreras, la verdad, pero sí hace falta el apoyo», enfatizó.
PESCA
Aureliana Piña dijo que no han podido localizar al nuevo subdelegado de Sebien en la zona, pero hablaron con el secretario de Pesca quien les atendió muy bien y les pidió el listado de quién recibe el apoyo de Bienpesca, quién no lo recibe y quién nunca lo ha recibido, información que ya enviaron pero a la fecha no les han resuelto nada.
Finalmente señaló que de las más de 2 mil despicadoras, menos de la mitad ha recibido ese apoyo que asciende a 7 mil 200 pesos anuales lo cual es poco, pero la pugna es que sean parejos y se los den a todas.
«Lo que pasa es que el censo estuvo mal hecho, se hizo en las calles y queremos un censo que vaya firmado por los empresarios, que vayan ahí físicamente y ellos les firmen las listas porque hay mucha gente beneficiada que no pertenece al sector, por eso muchos que sí trabajan, han quedado fuera».

