En un paso que consolida su distanciamiento de la familia real, el príncipe Andrés anunció que dejará de usar sus títulos y honores, incluido el de duque de York. La decisión, tomada en acuerdo con el rey Carlos III y el príncipe William, busca cerrar una etapa marcada por los escándalos que han afectado a la monarquía británica.
Aunque mantiene el título de “príncipe”, Andrés renuncia a todos los demás reconocimientos. Se trata de una medida poco común en la realeza —la última ocurrió hace más de un siglo— y que refleja el deterioro de su posición dentro de la institución.
Desde 2019, el príncipe se ha mantenido alejado de la vida pública tras su polémica amistad con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. A pesar de negar las acusaciones en su contra, su reputación quedó seriamente dañada, lo que llevó a que perdiera sus títulos militares y patronatos.
Fuentes cercanas aseguran que la renuncia fue iniciativa suya, al reconocer que su situación personal distraía del trabajo de la familia real. Sin embargo, expertos consideran que su figura sigue siendo “tóxica” para la monarquía.
El anuncio fue recibido con alivio por críticos y víctimas vinculadas al caso Epstein, quienes lo consideraron un paso necesario, aunque tardío, para preservar la imagen de la corona británica.


