En tiempos dominados por los mensajes instantáneos y las redes sociales, el Museo de la Ciudad de Tampico ha encontrado una manera encantadora de conectar el pasado con el presente: rescatar la tradición de enviar postales.
La iniciativa, impulsada por la encargada del museo, Elvia Holguera Altamirano, invita a los visitantes —principalmente niños y jóvenes— a escribir una tarjeta y depositarla en un buzón instalado en la sala dedicada a la historia de la aviación comercial y las comunicaciones.
Cada postal muestra fotografías de sitios emblemáticos de Tampico, captadas por artistas locales, y se convierte en una oportunidad para que los participantes aprendan a redactar un mensaje, colocar una dirección correcta y experimentar la emoción de enviar correspondencia física.
“A los jóvenes les llama la atención porque hoy todo se manda por celular.
Aquí les mostramos cómo se hacía antes para decir: ‘saludos desde este viaje’”, comentó Holguera.
Las tarjetas depositadas se revisan periódicamente —pues algunos visitantes olvidan detalles como el código postal o confunden la dirección con un correo electrónico— y luego son llevadas a la oficina postal.
Hasta ahora, Tampico ha enviado saludos al mundo: las postales han llegado a destinos en México, Estados Unidos, Canadá, Sudamérica, Europa, Japón y Malasia.
Uno de los casos más entrañables fue el de una pareja de turistas argentinos que, durante Semana Santa, se envió una postal a sí misma.
Meses después compartieron en redes su emoción al recibirla: “Fue muy bonito ver cómo recordaron su visita gracias a la postal”, relató la encargada.
La participación en esta actividad es gratuita, aunque se solicita una cooperación voluntaria de 10 pesos para cubrir el timbre postal.
Gracias al patrocinio de empresas locales, las tarjetas no tienen costo.
Con esta propuesta, el museo no solo promueve el turismo y la cultura tampiqueña, sino que también preserva una forma de comunicación con valor histórico y emocional.


