Misión: romper el empate en las encuestas a falta de dos semanas para las elecciones. Kamala Harris corteja este lunes a los republicanos moderados en el “cinturón de óxido” y Donald Trump a los indecisos en zonas devastadas por el huracán Helene en Carolina del Norte.
Kamala Harris y Donald Trump, en recta final de la campaña
La vicepresidenta y candidata demócrata a la Casa Blanca recorre parte de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, en el este del país, acompañada por la excongresista republicana Liz Cheney, una adversaria a ultranza de Trump.
En estos comicios “tenemos la oportunidad de decir” que “vamos a rechazar la crueldad”, “la especie de vil vitriolo” y “la misoginia que hemos visto en Donald Trump Y JD Vance”, su compañero de fórmula, afirmó Cheney en un acto electoral en Pensilvania.
El campo demócrata ha endurecido las críticas contra el expresidente y candidato republicano, a quien acusa de comportamiento errático.
El pasado fin de semana, el millonario ha dejado boquiabiertos a muchos con comentarios groseros, como cuando mencionó el “increíble” pene del fallecido golfista Arnold Palmer y llamó a Harris “vicepresidenta de mierda”.
Después tratar de seducir a los obreros el sábado y freír patatas en un McDonald’s el domingo, el magnate de 78 años puso rumbo este lunes a Carolina del Norte.

