Matamoros, Tamaulipas.– Durante uno de sus recorridos habituales por la colonia San Francisco, elementos de la Guardia Estatal se toparon con un inesperado vigilante adicional: una cámara de videovigilancia instalada sobre un poste entre las calles 14 y 16, cuya presencia parecía más misteriosa que útil.
El dispositivo, que nadie reconocía como propio y cuyo origen era tan dudoso como su ángulo de grabación, fue considerado “irregular”.
Ante la duda, los agentes optaron por bajarlo cuidadosamente.
La cámara fue puesta a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas (FGJT), donde ahora intentarán descubrir si formaba parte de algún sistema de seguridad… o si simplemente alguien quiso montar su propio “Gran Hermano” vecinal.
Mientras tanto, en la colonia San Francisco, el poste ya respira aliviado.
Y todos se preguntan: ¿quién estaba viendo a quién?


