Desde hace unas temporadas los bolsos en formato mini se habían apoderado de nuestros armarios y looks encabezados por la inspiración salida de la mente de Jacquemus en su adorado, viralizado e icónico Le Chiquito, un diseño disponible en varios tamaños y cuya versión más pequeña solo sirve a supuestos estéticos e irónicos. La moda siendo arte, algo que nos encanta.
Sin embargo, como ya adelantamos en nuestro artículo sobre los bolsos en tendencia de 2023, lo maxi están de vuelta, algo que ha provocado que el tote bag se convierta en uno de los imprescindibles que veremos por doquier esta temporada otoño-invierno.
Este tipo de bolsos fueron lo más durante la segunda parte de la primera década de los 2000 y los primeros años de los 2010, siendo sus mejores abanderadas celebrities como las exactrices y actualmente diseñadoras de moda Ashley y Mary-Kate Olsen, fundadoras de The Row, una de las firmas más exitosas del momento y representativas de la tendencia del lujo silencioso. Antes de ser empresarias, las gemelas más conocidas de la cultura pop fueron iconos de estilo y era habitual verlas con algún bolso gigante de Hermès o con el City de Balenciaga en su versión más extra.

