A la fecha, pobladores mantienen la representación de otras actividades realizadas en diciembre como las pastorelas
Tomar ponche, comer dulces, romper la piñata, cantar o bailar son parte de las posadas, tradición navideña que realizan los mexicanos año con año. Sin embargo, esta típica actividad tiene un significado, el cual recordaremos a continuación y detallaremos cuándo inician en el país.
Su historia remonta entre los años 1521 y 1580 durante la conquista de los españoles, pues modificó la tradición de los aztecas, quienes celebraban durante el mes de Panquetzaliztli (diciembre) la llegada de su Dios Huitzilopochtli. Esta fiesta especial consistía en colocar banderas en los árboles frutales y estandartes en el templo principal y se realizaba del 6 de diciembre al 20 del mismo mes.
A partir del arribo de los españoles, las posadas fueron denominadas “misas de aguinaldo”, realizadas al aire libre desde el 16 de diciembre. También se escenificaban representaciones alusivas a la Navidad, lo que se le conoce actualmente como pastorelas y se daban regalos, que a la fecha los conocemos como aguinaldos.
Finalmente, tras la Independencia de México, esa costumbre fue adoptada y modificada por el pueblo, así nacieron las posadas.
¿Cuándo inician las posadas?
Los pobladores de cada región o familias que así lo desean, realizan una posada por día, es decir, inician el 16 de diciembre hasta el 24 del mismo mes, cuando se considera la última posada.
Además, una de las cosas más importantes de hacer una posada es celebrar la unión de las familias y amigos. A la fecha, estas tradicionales fiestas han cambiado, pues se han agregado elementos en cada estado o localidad.
Sin embargo, siempre se han caracterizado por ser celebraciones coloridas, con cantos y la comida de su preferencia. Los niños y jóvenes se encargan de pedir posada en las afueras de uno de los hogares participantes o de su elección.
Tampoco puede faltar el ponche, aguinaldos, dulces típicos como buñuelos, fruta y la simbólica piñata de colores.
Las piñatas
Se trata de uno de los símbolos más reconocidos internacionalmente de la cultura mexicana, este colorido elemento se implementó en el año de 1586 (siglo XV), cuando los frailes agustinos de Acolman, Estado de México, recibieron la autorización del Papa de celebrar las “misas de aguinaldo” (posadas).

