Todos los días, un pequeño perrito callejero regresa a la primaria de Ciudad Victoria y se sienta a esperar a su amigo.
Julián, solía compartirle su lonche y llenarlo de caricias.
Hace ocho meses, un accidente le arrebató la vida.
El perrito no lo sabe. Solo sabe que su amigo ya no sale de la escuela.
Cuando la mamá de Julián llegó para llevarle comida, el animal se acercó y apoyó su cabeza sobre sus piernas.
Ella perdió a su hijo. Él perdió a su amigo.
Y ocho meses después, los dos siguen extrañando a Julián. ![]()
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Hay amistades que ni la muerte puede terminar.


