Los estudiantes mexicanos parecen llegar a las aulas con una disposición que muchos sistemas educativos quisieran tener: 80% asegura sentir curiosidad por muchas cosas y 76% dice esforzarse más cuando el trabajo se vuelve difícil. Ambas proporciones superan los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 73% y 60%, respectivamente.
Pero esa buena actitud hacia el aprendizaje no se está traduciendo con la misma fuerza en conocimientos y habilidades.
Los resultados de PISA 2025 muestran que sólo 50% de los estudiantes mexicanos alcanza al menos el nivel básico de competencia en ciencias, frente a 74% en promedio entre los países de la OCDE. En matemáticas la brecha es todavía mayor: apenas 30% llega al nivel 2 o superior, comparado con 65% en la organización.
En lectura ocurre algo parecido: uno de cada dos estudiantes mexicanos alcanza el nivel mínimo de competencia, mientras que el promedio de la OCDE se ubica en 69%.
El contraste deja una de las imágenes más llamativas de los resultados para México: hay interés, esfuerzo y una percepción relativamente positiva de la escuela, pero esos elementos no están alcanzando para cerrar la brecha de aprendizaje.
Estudiantes mexicanos muestran más curiosidad y perseverancia que el promedio OCDE
PISA no sólo mide cuánto saben los jóvenes de 15 años. También analiza las condiciones en las que aprenden y aspectos como la curiosidad, la perseverancia, la capacidad de fijarse metas y la relación que mantienen con la escuela.
En México, los indicadores de actitud son particularmente favorables.


